Miércoles, Noviembre 22, 2017
   
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Rugby Didáctico - III

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El entrenador como líder

El entrenador debe ser un líder del grupo.

Líder es aquel que tiene la capacidad o el talento de ejercer influencia sobre los demás.

Liderazgo es el arte de influir sobre la gente para que trabaje con entusiasmo en la consecución de objetivos en pro del bien común.

Liderazgo es el arte de combinar seducción y organización; es el arte de gestionar voluntades y capacidades, es decir el arte de aunar el “querer” y “el saber”.

La forma o manera en que el entrenador ejerza el liderazgo determinará la calidad de las relaciones entre los distintos componentes que integran un grupo.

A su vez ese liderazgo puede ser (o resultar) positivo o negativo según transmita valores o disvalores.

El liderazgo se puede ejercer desde distintos lugares. Aquellos que lo ejercen desde el talento seducen primero por su capacidad y a partir de allí nace la posibilidad de persuadir al resto.

Hay otros, en cambio, que ejercen su liderazgo a través de su coraje o temperamento.

Las aptitudes para ejercer un liderazgo pueden ser innatas pero también podrán ser aprendidas y desarrolladas. Es decir, que la condición de líder puede tener su origen en ambas fuentes indistintamente.

Entre las aptitudes de un verdadero líder podemos mencionar:

1. Saber escuchar

Escuchar es una de las capacidades más importantes que un líder puede decidir desarrollar.

Si el líder escucha y presta atención estará en condiciones de saber los requerimientos de sus jugadores.

Por el contrario, el líder que rehúsa al diálogo y a la confrontación está desconociendo las demandas de sus dirigidos.

2. Estar al servicio del prójimo

El líder es alguien que identifica y satisface las legítimas necesidades de sus dirigidos. Por ello, el punto de partida es estar al servicio de ellos.

El líder debe empujar y animar a los jugadores a dar lo mejor de sí mismos; es decir, a ser los mejores
jugadores que puedan ser (no a ser el mejor jugador del mundo, porque de hecho muchos no lo podrán ser jamás).

El liderazgo de largo alcance tiene que construirse sobre la autoridad, y la autoridad se funda en el servicio y el sacrificio.

3. Ejemplo de conducta

El líder debe dar ejemplo de comportamiento. Si muestra falta de dominio de sí mismo (ejemplo: grita, se pelea o no se controla) no puede esperar tener un equipo controlado.

Todo lo que hace un líder constituye un mensaje. Por ello, la enorme responsabilidad que tienen los
entrenadores mas allá del campo de juego.

El entrenador es “observado” con suma atención, por lo que su conducta en ningún momento puede resultar indiferente, ni pasar inadvertida.

4. Respeto

Es importante dirigirse a los jugadores con respeto y tratarlos como si fueran gente importante (porque de hecho lo son).

Ello implica involucrarse para dar lo mejor de uno; escucharlos y atender sus necesidades.

Tratar a sus jugadores con desdén, o incluso con cierta dosis de soberbia y altanería no se corresponde ni compadece con el trato que un líder debe dispensar.

5. Humildad

La humildad es el conocimiento verdadero de sí mismo y sus limitaciones.

Quien es humilde es franco en el trato con sus dirigidos y no los engaña.

Quien es humilde acepta y reconoce sus limitaciones; no las esconde y se muestra tal cual es.

6. Generosidad

El líder debe ser generoso porque apunta en primera medida a satisfacer las necesidades de los demás.

Debe practicar un comportamiento positivo hacia el prójimo. Ello consiste esencialmente en ser abierto, honrado y directo.

No debe tener un comportamiento pasivo (como si lo jugadores no fueran importantes) o agresivo (como si los jugadores fueran enemigos).

Por Sebastián Perasso