Sábado, Abril 29, 2017
   
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Periostitis tibial o Síndrome del corredor

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Las lesiones por sobreuso son alteraciones estructurales, cuyo mecanismo es el microtraumatismo repetitivo que supera el grado de deformación elástica de los tejidos, como consecuencia aparece la inflamación del periostio (PERIOSTITIS) y de continuar esta situación la ruptura ósea, denominándose FRACTURA POR ESTRÉS MECANICO, siendo esta una entidad clínica enmarcada dentro del grupo de las Lesiones por sobreuso en el deporte.

La aparición de la periostitis es común entre los deportistas que realizan carreras de velocidad o de largas distancias, profesionales o recreativos,  estos atletas cargan gran parte de su peso e impulso sobre las rodillas y la parte inferior de la pierna, generando un mayor esfuerzo y reiteración en esta zona locomotora del cuerpo.

La topografía más frecuente en la que se presenta la periostitis es la tibia.

Se produce por la inflamación de la membrana que recubre el hueso de la tibia,  periostio, formado por dos capas: la externa, compuesta por tejido conectivo concentrado de tejido vascular, fibroso y resistente, encargado de nutrir y dar sensibilidad al hueso; y una segunda interna, encargada de renovar la estructura ósea.

 

Los síntomas de la periostitis tibial por lo general aparecen durante la actividad física como un leve dolor o quemazón que irá aumentando progresivamente conforme lo haga el esfuerzo. Cuando al dolor se le añade una tensión muscular excesiva, el deportista se verá obligado a cesar el desarrollo del entrenamiento al sentir rigidez y calambres en la zona con el simple apoyo de los pies en el suelo.

En la exploración encontraremos una serie de puntos de dolor muy localizados en la cara anterointerna de la tibia.

Los exámenes que se indicaran ante la sospecha de una periostitis:

La radiografía logra evidenciar anomalías del periostio y la tibia, mientras la centellografía ósea permite de excluir otras patologías, como las fracturas por estrés mecánico.

En el caso de la resonancia nuclear magnética puede evidenciar un edema del hueso.

¿Qué  debemos hacer si sospechamos esta lesión?
Ante la sospecha de esta lesión debemos consultar a la brevedad con el médico deportologo para que él mismo de un diagnóstico y tratamiento. Hay que evitar autodiagnosticarse  y automedicarse, pues la opinión de profesionales será siempre la más acertada y fundamentada, pudiendo llegar a evitar una complicación como seria la fractura por estrés mecánico.

Durante la fase aguda se indica reposo deportivo relativo, no realizar impacto osteoarticular, antinflamatorio y crioterapia para disminuir la inflamación.

Debemos conocer las causas de esta patología para corregirlos, para disminuir el riesgo de reincidencia cuando se reanuda el entrenamiento.

Múltiples son los factores desencadenantes de la periostitis tibial:

- Terreno de entrenamiento: Los terrenos duros como el asfalto y con inclinaciones pueden producir la aparición de esta lesión.

- Calzado: El calzado debe ser el adecuado para el tipo de actividad y el terreno sobre el cual entrenemos. Debemos corregir cuando presentamos un calzado deportivo desgastado, con poca amortiguación o que no realicen el control adecuado de la pronación.

- Mala técnica: Apoyo incorrecto. Una mala o excesiva tracción sobre el periostio producirá la aparición de la lesión.

- Traumatismos y golpes repetidos.

- Sobrecarga de entrenamiento: No es recomendable forzar a nuestro cuerpo y siempre se debe comenzar a realizar ejercicio de forma progresiva. Entrenar demasiadas horas o sobre terrenos inadecuados facilitan la aparición del dolor en la tibia.

- Falta de estiramiento.

- Deficiencias anatómicas: Corredores que cargan con la punta del pie, pies planos, atletas pronadores, extremidades inferiores de diferente longitud.

- Otras lesiones: retracción muscular, torsión tibial o geru varo (piernas en X).

Vendar la zona dolorida con tape contribuye a atenuar la vibración de las extremidades inferiores en el impacto del pie contra el suelo.

La fisioterapia también puede ser de ayuda en el tratamiento de la periostitis.

PREVENCION
Debemos realizar un estudio biomecánico y de la pisada ya que nos puede orientar a la hora de elegir el calzado deportivo adecuado y la utilización o no de plantillas ortopédicas específicas con el fin de prevenir la periostitis tibial y otras molestias similares.

Luego de una entrada en calor adecuada,  debemos realizar un estiramiento previo a la actividad deportiva, con esto contribuye a la preparación de los músculos para un estiramiento y entrenamiento más eficaz.

Fortalecer de manera progresiva el tono muscular evitando la práctica deportiva en terrenos de suelo irregular y las competencias con sobrecargas derivará en unos músculos más resistentes y menos propensos al sufrimiento de lesiones como la periostitis.

Dr. Leonardo Schiavone
Médico Deportólogo
Secretario General Sociedad Uruguaya de Medicina del Deporte
Asistente de la Cátedra de Medicina del Ejercicio y Deporte (Grado 2) – Fac. de Medicina – UDELAR
Médico Rehabilitador Cardiovascular.
Técnico en Cineantropometría ISAK Nivel 2
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