Martes, Septiembre 26, 2017
   
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Abran la puerta que la mafia ya se va...

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"¡Ooohhh que se vayan todos, que no quede, ni uno solo!"... Ese el grito que baja de los fanáticos del fútbol al ver las detenciones que realizó la policía Suiza en Zurich a pedido de la justicia de Estados Unidos. Al fin alguien confirma lo que era un secreto a millones de voces, hay corrupción en la FIFA y al parecer, puede que exista un castigo justo.

Ya era hora. Acomodos hubo, hay y lastimosamente me atrevería a decir que habrá siempre. Lo bueno es que al parecer todavía quedan en el mundo personas honestas capaces de derrocar a las mafias que mueven el deporte más hermoso del mundo.

Soy un amante del fútbol. Para mí siempre fue más que una pasión, casi un estilo de vida. Almorzar los domingos en familia con un partido de la Premier o la Liga española de fondo, enfilar en la tarde para la cancha y sentarse en las gradas de nuestro pintoresco torneo local. Esperar el resumen de los goles para ver cómo terminaron los otros partidos. Estoy seguro de que en este país a muchos nos gusta eso...

¿Qué es lo feo? Que hay gente detrás de un escritorio que se encarga de ennegrecer este deporte. Osvaldo, el delantero argentino de Boca, se equivocó cuando criticó a los "gordos mafiosos" pero simplemente porque esos "gordos mafiosos" fueron livianitos y no enterraron a Boca como deberían hacerlo. Son "gordos mafiosos", gordos de dinero que les llena y les desborda los bolsillos, gordos por el grosor de sus cuentas bancarias, gordos por las reglas que se comen y atropellan, hasta ahora...

Espero un antes y un después de los hechos de hoy. No me gusta Blatter (que por ahora viene salvándose si bien lo están investigando), tampoco el jordano... El candidato era Luis Figo, quien se bajó porque vio de antemano como funcionan las cosas dentro de la FIFA y lo dijo públicamente... Pocos días después quedaron todos en evidencia.

En Uruguay, en la CONMEBOL y en la FIFA hay cosas turbias. Irán cayendo de a uno, pero se irán regenerando porque no es el poder quien corrompe, es la gente que asume ese poder y carece de valores, carece de moral, de ética y se olvida de todo cuando el señor billete se aparece delante de sus ojos, bailándoles sensualmente y abrazándose a ellos, llevándolos hasta el éxtasis de disfrutar unos años más de vida, pagándose los medicamentos, los análisis de próstata y las sábanas de la cama en las que un día dirán adiós, entendiendo que ahí, en ese momento, son iguales a todos y ese billete que tanto amaron, en realidad, no los iba a salvar nunca de su destino y los hará desaparecer en la miseria... La miseria de entender que pudieron ser recordados por sus grandes obras y serán olvidados por su ambición.

Por Andrés Gómez
@pandaUY