Martes, Septiembre 26, 2017
   
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El mundial del Fiasco

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"Música maestro", dijo alguien, y comenzó a sonar la peor canción oficial de todos los tiempos. "Empezó el mundial!" dijo otro, y una verdadera Kermesse (porque definitivamente no podemos llamar a eso una ceremonia inaugural) dio el puntapié inicial a lo que en teoría debería ser una hermosa fiesta futbolística.
Aquellos más optimistas, optamos por pensar que ese fiasco inaugural simplemente fue una serie de pequeños desperfectos superficiales. Pero no, fue la primer puntada sin hilo de lo que viene siendo en muchos aspectos, un verdadero bochorno.
Este mundial, al cual a partir de este momento mencionaremos como "El mundial del fiasco" dejará varias cosas grabadas en nuestras retinas. Partidos memorables, una buena dosis de injusticia, y el recuerdo de una organización demasiado apuntada al éxito del futbolísticamente tímido equipo local. Y si se tiene ganas, también una buena cuota de aprendizaje en cuanto a lo que nosotros mismos podemos hacer para mejorar nuestro potencial, y tal vez no tropezar con la misma piedra en una instancia futura.

El Fiasco del Pentacampeón
No sorprende que el fútbol Brasileño siempre cuente con una "mano amiga" si su producción futbolística no da la talla. Cinco copas del mundo en su haber, mucha gloria, jugadores maravillosos que han dado cátedra a lo largo de la historia, y una forma de jugar que muchos han querido emular, sin éxito alguno, parecen argumentos contundentes a la hora de tenerse fe para conseguir una copa, mucho más cuando se juega de local.
No pareciera que este equipo del que hablamos, deba tener la necesidad de asegurar que factores extra fútbol lo lleven de la mano partido a partido, y paralelamente vayan empujando al abismo a los rivales que este considere de mayor peligro. Tampoco parece sano, ni siquiera para sus propios intereses, que un plantel con tantas figuras se achique tanto, y presente un temor tan implícito ante la posibilidad de enfrentar a tal o cual equipo.
Tanto trauma, tanto complejo, tanto rezo, tanto pedir a gritos una mano salvadora desde fuera de la cancha, no hacen más que decepcionar a cualquier amante del fútbol. ¿Lo visto hasta ahora en la cancha?, Poquito Brasil, muy poquito, marca mal, juega poco, y hace agua en casi todos los sectores.
El llanto antes de los penales contra Chile de muchos jugadores, sumado al modo de patear  en la definición, explica en dos simples pasos que sobran nervios, que faltan argumentos, y que uno de los grandes fiascos de este mundial 2014, es precisamente el anfitrión.

El Fiasco de la FIFA
El accionar mezquino, corrupto, y carnavalesco de la FIFA, no es algo que haya comenzado en este mundial, ni es  algo que deba sorprendernos.
Se colocó a Luis Suarez en el patíbulo, y se lo ejecutó, sin asco y sin pena alguna, olvidando incluso que es un  ser humano, y que tiene derechos que no pueden ser pasados por arriba así nomás. Cosa que desató la furia de un  país entero, y perjudicó los intereses de un equipo que depende tal vez demasiado de su principal figura.
Poco serio, tomando en cuenta que el "Comité de Ética" de este nefasto organismo está conformado por personajes de  países como Congo, Singapur, Tonga, Islas Cook, Pakistán, Honk Kong e Islas Caymán. Si usted está leyendo y cree  que es una broma, está en todo su derecho, pero no lo es. Estos señores, que no sabrían distinguir una pelota de  fútbol de una fruta, y que pertenecen en varios casos, a países donde se esconde bajo tierra el dinero sucio que la  FIFA mueve día a día, fueron los responsables de "impartir justicia" en esta cuestión. Se utilizó a Suarez como  excusa para dar una medida ejemplificadora, y se usó como trampolín una bola de basura mediática impulsada por la  prensa Británica, y reproducida por la prensa Brasileña, aprovechando la volada también para sacar del medio al  jugador que sin duda ninguno quería tener en frente, y ofrecerle así un mimo más, ya de paso, al flojito equipo de Scolari.
Mundial de errores arbitrales groseramente convenientes. Mundial que de pique nace con un sorteo verdaderamente  extraño, en su desarrollo, y en su resultado. Mundial donde un órgano actúa de oficio con una vara según el tamaño  y el poder de quien se esté juzgando. Mundial con un camino lleno de piedras para varios, y totalmente despejado  para algunos otros pocos. Pareciera que tal vez deban aflojar un poquito la mano muchachos, repartan un poquito más  el veneno, a nadie le sorprende está porquería de que el fútbol mueva millones y esté manipulado por titiriteros  que llenan sus bolsillos a través de lo que este gran negocio les suma, cualquiera sea el crimen que tengan que  cometer, si les rinde, y facturan, lo ejecutan. Todos somos un poco cómplices de esto, los espectadores, los que  juegan, y todos los que celebramos este circo, sabiendo ya de antemano que está implementado y dirigido por un clan de serpientes.
Pero  es difícil olvidar que un mundial es una verdadera fiesta, y un mojón divino en la historia, y por eso cada cuatro años lo  esperamos como un niño a los Reyes magos cada 6 de Enero. Parece verdaderamente un crimen, que se le quite la sal  de este modo tan vil, y que todo se haya vuelto tan plástico, y tan tristemente digitado.
No es fácil agarrar algo tan perfecto como un mundial de Fútbol y convertirlo en un fiasco, pero el humano todo lo  puede, y este Mundial Brasil 2014 es un verdadero caso de éxito en ese aspecto, y una prueba fiel de nuestra poderosa y perpetua  capacidad para tomar un diamante y convertirlo en un pedazo de basura.

El Fiasco de Luis
Querido Luis, un país entero te bancó, te apoyaron a muerte tus compañeros, también Tabárez, y mucho de eso es un  mérito tuyo, por ser un tipo muy querible, dentro y fuera de la cancha.
A muchos no nos gustan las injusticias, y  explotamos cuando las tenemos frente a los ojos, y esta sin dudas fue una injusticia de gran tamaño.
Pero la injusticia que tanto nos dolió, tuvo un punto de partida, y fue que no tropezaste, no fue sin querer, tuviste un segundo de ceguera, y mordiste a un rival. Esto  podría haber determinado una expulsión, y que no estuvieras contra Colombia, o por ejemplo que la FIFA actuara de  oficio, aún sin toda su malicia, y simplemente te suspendiera dos partidos. En ese caso no estaríamos hablando de la  maldad de terceros, si no de la propia injusticia que vos mismo cometiste, con los que siempre te han defendido,  con tus compañeros que perdieron a la figura que podía hacerlos avanzar en la copa, y con el cuerpo médico que te  tuvo un mes entre algodones. También con Walter Ferreira, al que tanto agradeciste y agradecimos todos, que dejo su  tratamiento médico para ir a depositarte en la copa del mundo. Hasta fuiste injusto con vos mismo, luchaste mucho  para llegar al mundial, y peleaste mucho para cambiar críticas y palos por aplausos. Y apenas un partido antes, tuviste  el mundo a tus pies. Todos te querían en su selección, todos querían ser Luis Suarez, y ya no se hablaba de  racismo, ni de la estupidez de acusarte de tramposo por el penal contra Ghana, ni de las mordidas, ni de las  simulaciones. Simplemente todos reverenciaban a Luis Suarez.
En un segundo de locura cambiaste todo eso, y volviste   a ponerte la soga en el cuello, dándole de comer a un arsenal de mediocres que esperaban con ojito atento tu  tropiezo para salir a correrte con sus antorchas.
No debemos cegarnos por la tremenda injusticia y la exageración en el castigo, y es bueno tomarse un ratito para  pensar que nada de esto hubiera sucedido si te hubieras guardado la furia de ese instante maldito. Ojalá te quede  la cicatriz, y te guardes ese aprendizaje para no volver a perjudicarte y no hacerte trampa al solitario. Nosotros,  agradecidos, porque te precisamos para ser un equipo realmente poderoso, porque sos sinónimo de gloria, y porque  nos hace felices verte adentro de la cancha con la 9 celeste.

Por Bernardo Fernández