Viernes, Julio 21, 2017
   
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Una verdadera final

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No existe verdad tan certera en el fútbol, como aquella que indica que los campeonatos se ganan en el período de pases. Tanto es así, que salvo muy raras excepciones, generalmente el equipo que mejor se provee y que “mejor pie” le suma a su plantel, termina siendo quien festeja.

Las cartas que aparecen sobre la mesa para la temporada que se viene, parecen bastante claras, y no es dificil imaginar que serán los grandes los que definan el torneo, tomando en cuenta, que Peñarol necesita desesperadamente, no solo ganar un campeonato local, porque su grandeza y su historia asi lo marcan, si no también cortar el tricampeonato de su rival de todas las horas, y que por otro lado, en los Céspedes, seguramene apuntarán decididamente a continuar con su racha ganadora de los últimos años.

A esto debemos sumarle, que Defensor, quien siempre es candidato a colarse en la definición, y suele ser protagonista en los tramos finales del Uruguayo, este año apostará, con Tabaré Silva al mando del equipo, a un proyecto más bien a largo plazo, donde primará la apuesta a los juveniles, y la generación de nuevos valores a futuro. Lo cual si bien suena brillante de aquí a dos o tres años, parece dejarlo un poco atrás en lo que respecta el futuro inmediato del plano local.

El gran peso, parece pues, estar puesto por entero sobre el equipo de Da Silva, que es quien tiene más para perder si no se adueña de la próxima temporada.
Mientras que el conjunto tricolor, aparece con más margen y más holgura para afrontar lo que se viene, considerando que mantendrá una base importante del plantel con el que alzó la copa, y que lleva a cuestas dos temporadas de éxito, lo cual le brinda un piso firme, y traspasa la ansiedad hacia la vereda de enfrente.

Tanto es así, que los dirigidos por Alarcón se dieron el lujo de improvisar contratando a un entrenador prácticamente sin pergaminos, o al menos sin la experiencia requerida como para tomar el timón de un equipo grande.

Una apuesta que si bien, funcionó en el caso de Gallardo, no por ello deja de ser arriesgada y quizás hasta un tanto innecesaria.

La pregunta que surge al barajar todas estas cartas, es si quienes están a cargo de la conducción de Peñarol, entendieron que el aurinegro ya se está jugando un enorme porcentaje de sus chances en el campeonato que se viene, y si asumieron con claridad que realmente este período de pases es más que nunca, una verdadera final.

La respuesta por ahora, parece algo borrosa, cierto es que ya sumó a un referente como Antonio Pacheco. Hombre de la casa, que tiene los bolsillos llenos de victorias con el equipo carbonero, y quien seguramente va a aportar, no solo su enorme cuota de talento, sino también una importante dosis de jerarquía al vestuario. Pero al margen de esto, las aguas, hasta hoy, parecen quietas, quizás demasiado tomando en cuenta todo lo que está en juego.

Solo se especula con nombres y posibles arribos, pero se concreta poco, y no parece que el mirasol esté dándole el lavado de cara necesario a un plantel que pide a gritos una renovación que lo ponga de nuevo en los primeros planos de nuestro fútbol.

La globa aún no empezó a rodar, pero está claro que hay una final que ya se está jugando, y que quien más rápido, y mejor entienda este partido, va a ser sin dudas, quien último ría.

Por Bernardo Fernández