Martes, Septiembre 26, 2017
   
Tamaño del Texto

Vaya con cuidado México

Share

Comenzó a girar la redonda, y la celeste hizo su presentación en esta particular Copa América, realizada como homenaje a los cien años del torneo.

Extrañamente, la fiesta se armó fuera de Sudamérica, y en un país donde el fútbol es el quinto deporte en importancia, ah, y mientras de disputan las finales de la NBA.

Torneo raro, canchas semi vacías, himnos que no corresponden al equipo que está por jugar el partido, y Uruguay, el equipo más ganador del campeonato homenajeado, fuera de la lista de los cabezas de serie.

México nos ganó bien, mostró más dinámica, usó el ancho de la cancha, y pegó en los momentos clave.

Uruguay tuvo la grandeza de siempre, reaccionó cuando perdía con un jugador menos y dominó en la primera media hora del segundo tiempo. Paradójicamente, luego del empate, y cuando los aztecas quedaron también con diez, la celeste mostró su cara más pálida en el partido, y no supo sostener el resultado.

El equipo tuvo rendimientos individuales desparejos, algunos para encuadrar, Godín parece que cuando uno cree que ya no puede mejorar más, va y trepa un peldaño más en la escalera de los cracks, rompe la lógica, y termina haciendo todo. Marca, empuja, elabora jugadas de ataque apilando rivales, y siempre, siempre, siempre que Uruguay más lo necesita, va al área, gana, y manda la bocha para adentro el arco. Un experto ya en esto de enmudecer estadios.

Otros no anduvieron nada y desequilibraron el juego del equipo. Lodeiro perdió dos pelotas de Baby Fútbol en mitad de cancha y provocó las amarillas de Vecino, que tampoco estuvo feliz en ninguna de las incidencias.

Palito, ligó poco, y perdió más de lo que ganó por las bandas, y a Roland se le rompió el botón de tiro en el Joystick, precisamente cuando la atmósfera del partido pedía la mayor precisión de todas.

Pasando raya, noventa minutos después de comenzada esta copa, ya estamos donde siempre, en nuestra zona de confort masoquista, con la soga al cuello, y aprontando cada partido de los que vienen, como una final.

Claro está, la parte buena de esto es que esa zona es la que a todo el resto le quema.

Uruguay tiene calle en este tipo de torneos, y sabe de memoria ese libreto torpemente repetido por todo el entorno temporal de cada uno de estos circos con pelota.

Nos queda cómodo ese traje, y esa lógica donde todos nos señalan, nos sacan de la grilla de candidatos,  y firman por adelantado nuestra partida de defunción.

Pero la mayoría de los "Candidatos" que esta clase de eventos proponen, generalmente van de más a menos, y se van desinflando como un globo con el correr de los partidos.

Salvo uno, viejo y caprichoso, que conoce a la perfección el manual del aguafiestas. Ese que suele hacer diametralmente lo contrario, y por lo general... se va agrandando con el avance de la cuereada.

Ojo México, vaya con cuidado, usted es Caperucita en este bosque de ganar cosas importantes, ande con cautela, no sea cosa que se vaya a cruzar más adelante con un lobo de traje celeste...

Por Bernardo Fernández