Lunes, Noviembre 20, 2017
   
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Deporte: Filosofia para la Vida - Orígenes

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Investigando sobre los orígenes del deporte, toda la información apunta a Grecia como su cuna, pero hay antecedentes en la Antigua China (año 3000 A.C.)

Parece que la presencia de ciertas estructuras rescatadas y conservadas durante todos estos años, demostrarían la práctica de algún tipo de deporte, probablemente vinculado a técnicas de defensa personal (no nos olvidemos  que eran pueblos sometidos a continuas batallas)
También encontramos antecedentes en América.  La cultura maya practicaba el llamado juego de pelota el cual, a su vez, era un ritual, y del que quedan vestigios en las famosas ruinas de Chichen Itza en la península de Yucatán.
Pero, Grecia institucionaliza el deporte creando los “Juegos Olímpicos” en honor a Zeus, y veneran a Hermes, su dios olímpico, y éste no es un dato menor…los griegos transformaron la práctica deportiva en una parte fundamental de su cultura, tan importante, que inician sus Olimpíadas allá por el año 776 A.C., acontecimiento que tenía lugar cada cuatro años, y que se lleva a cabo con la misma periodicidad en la actualidad.
Los niños y jóvenes griegos eran preparados para perfeccionarse en la práctica del atletismo, con el objetivo de lucirse en dichas competencias. El surgimiento de otras disciplinas deportivas fue posterior.
A lo largo del siglo XX se fueron consolidando los deportes conocidos hoy por nosotros, y se fue ampliando el rango incorporando, por ejemplo, el fútbol.
En la Grecia clásica el deporte no era solo una “fuente de salud”, también tenía un fuerte contenido ético y estético.
El hecho de que el arte se vincule tan estrechamente con el deporte en algunos casos, queda demostrado en la propia definición de esta palabra. Tal como comentamos en el desarrollo de la columna anterior, “deporte” establece la idea de ejecutar una actividad no solo para el propósito habitual, por ejemplo: correr no solo para llegar a la meta, sino correr por propia voluntad con el fin de mantener el estado físico. Con este ejemplo incorporamos la definición común de la estética: contemplar los objetos más allá de su utilidad.
En las Olimpíadas no solo se competía para exhibir destreza y lograr un lugar en el podio, fue también el mejor escenario para que los pensadores se presentaran para difundir sus ideas, adquiriendo esta época  notoriedad como un período fermental.
Olimpia se transformó entonces, en una gran” feria” (para usar un término contemporáneo) donde confluían miles de personas llegadas de muchos pueblos vecinos.
A la práctica deportiva y a la discusión intelectual, se sumó el ceremonial religioso, venerando al dios Zeus, y al dios Apolo, desarrollando el culto pagano que tiempo después fue rechazado por los cristianos, decretando su abolición.
Esos valores morales que caracterizaron estos famosos Juegos Olímpicos, fueron decayendo una vez que Grecia pasó a ser provincia romana, y terminaron convirtiendo a los juegos en un espectáculo de características circenses,  apuestas mediante, y corrupción como resultado.
Finalmente, en el año 394 de la era cristina, Teodosio el Grande  prohíbe los juegos.
La pregunta es: hoy podemos decir que: ¿somos herederos de algunos aspectos negativos de aquella cultura romana? ¿La sobrestimación social y económica y el éxito deportivo son un fin en sí mismo?
Las respuestas pueden generar intensos  e interesantísimos debates, pero más allá de la controversia, no podemos ignorar que los deportes  han devenido en un hecho social de gran relevancia, gracias a la difusión a través de los medios de comunicación, con millones de seguidores y fanáticos alrededor del mundo.

Prof. Sylvia López Lago