Miércoles, Noviembre 22, 2017
   
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La base está

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De conformidad al Diccionario de la Real Academia del Gal, se define el receso en el fútbol uruguayo como la pausa, descanso o interrupción de la actividad deportiva para dar lugar al período de pases, danza de nombres, altas y bajas en los equipos, primicias y algún que otro tapado, que hacen las delicias de los periodistas en nuestro bendito país.

Durante este hermoso lapso de tiempo, el Club Nacional de Football, con cambio de director técnico mediante, se presta a realizar las incorporaciones que resulten necesarias para afrontar el segundo semestre del año, al aguardo de un campeonato especial y transitorio que coronará campeón uruguayo a quien obtenga más puntos a lo largo de sus escasas quince fechas.

Ante la esperable permanencia del triángulo final (Conde, Victorino y Polenta), la salida –no concretada- del Colo Romero y las bajas de otros players del plantel (como es el caso del nunca bien entendido, gran jugador y mejor persona, O Rei Léo Gamalho), las baterías apuntaron a reforzar el mediocampo y la delantera.

Así llegó uno de los mejores cinco del medio local, Sebastián Rodriguez, procedente de Liverpool y reconocido hincha tricolor,  el volante ofensivo Brian Lozano, gran manya de dinámica y muy buen pie, el delantero Hugo Silveira, guapo nueve de área, y el querido Tabaré Viudez, un ganador que no necesita mayor presentación para los bolsos.

Asimismo, la institución alba espera concretar un lateral (Agustín Sant´Anna y Alex Silva, de Cerro y Wanderers, respectivamente, están en carpeta), otro mediocampista defensivo (la vuelta de Diego Arismendi o de Facundo Píriz es lo más probable) y un punta (se maneja el nombre del goleador de la Cuchilla, Junior Arias).

Sin querer desmerecer ni entorpecer el trabajo de dirigentes y cuerpo técnico, a sabiendas de la importante presión que desde aquí generamos con estas líneas, debemos remarcar la necesidad de concretar la incorporación de un zaguero corpulento (léase un símil Sebastián Coates, Nacho Pallas o Esteban Batista, de ser necesario) y un puntero veloz (del estilo de Marito Regueiro, Gustavo Varela o el propio, por qué no, Mosquito Heberley Sosa).

El período de pases es largo y todo puede suceder. Sin embargo, hay una columna vertebral, un conocimiento del plantel y un estilo de juego propio, que se debe respetar. Ese es el mayor patrimonio que tiene hoy el club.

Con cautela, Nacional se viene armando. Las altas llegan para subsanar o corregir los puntos más flojos de la plantilla principal. En definitiva, como diría el Bambino Veira, la base está.

Por Gustavo Di Genio