Sábado, Abril 29, 2017
   
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Ladrones de gallinas

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Desde que tengo memoria no recuerdo haber tenido sentimientos tan encontrados como los que me produjo Peñarol este año.

Por un lado, los colores, que sin importar el "perro" de turno que tenga que cerrar las bandas derecha o izquierda o el inepto que conduzca deportiva o gerencialmente a la institución, son los que me siguen permitiendo apasionarme, creer que aún existe esa mística aurinegra, hechicera  y capaz de haber logrado las hazañas mas imposibles, y en otras, consagrarse con contundencia para que sea "el equipo del siglo".

Pero me abstraigo unos momentos, tomo distancia, trato de que los colores no entren en la ecuación, me olvido de los goles que grité como enfermo como cuando "la mucama" Juan Carlos de Lima entraba 15 minutos y te hacía el cuarto, como en aquella "final" contra Cerro en el clausura del '97 o cuando el "Tito" Goncalves empató el clásico en el ese mismo torneo e hizo un gesto a la hinchada rival como diciendo "¿Lo qué?", para minutos después, nuevamente "la mucama" hacer su trabajo. Recuerdo los "centro gol" de Bengoechea, la máquina del '99 conducida por Julio Ribas que hacía de a cuatro, y no puedo menos que desear, que por amor a estos colores y por respeto a nuestra gloriosa historia, haya un cambio drástico.

Porque Damiani como presidente es más nocivo que Ceferino Rodríguez para el Nacional de los años que recordaba recién, Ahunchain como gerente deportivo, cuyo puesto debe obedecer a una amistad con "el hijo del contador", es un perdedor nato y el gran responsable silencioso de este opaco presente mirasol. Nunca ganó nada. No sabe de fútbol. Acomodaticio que años de favores y habanos compartidos lo puso al mando de las decisiones deportivas de uno de los clubes más ricos en la historia del fútbol mundial.

Cuando cesaron a Bengoechea los argumentos fueron "necesitamos un cambio". Nadie es capaz de dar razones, de exponer un concepto, de dar cuenta de un proyecto, de apostar a las formativas. Vino el "polilla" y Peñarol se "apolilló" aún más. Y mientras tanto seguimos trayendo "perros" y no somos capaces de dar dos pases seguidos y veo carencias dignas de un fútbol 5 entre solteros contra casados. ¿Hasta cuándo seguirá la farsa? Nunca habrá, en el caso que lo sea, porque como siguen las cosas es posible que Peñarol pierda hasta la anual y tal vez las eventuales finales, un campeón más deslucido, de fútbol más insulso, carente de recursos técnicos  y menos digno que este rejunte de mal fútbol y de incapaces en su conducción.

Y no es por sacarle méritos a la histórica campaña del equipo coloniense pero en esta definición hubo tanto mérito de esta humilde institución, como demérito de la aurinegra, que no para de exudar mal fútbol, cero proyección a futuro y una dirigencia que cuando la ineptitud es tan grande coquetea con la corrupción.

Pero como si todo esto fuera poco, en lugar de escuchar autocríticas, se cambian técnicos sin razón o hacen de los árbitros chivos expiatorios de esta decadencia deportiva, con las consecuentes y nocivas consecuencias que puede acarrear semejante irresponsabilidad, en una parcialidad ávida de excusas para "mostrar su disconformidad", y no precisamente de las formas más pacíficas. Un circo tan mal armado y con una oferta tan pobre no debería poder sostenerse mucho tiempo más.

Diego Paseyro