Miércoles, Noviembre 22, 2017
   
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Costó, ganó, y Uruguay ahora es líder

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Uruguay ganó bien, aunque sufriendo más de la cuenta en la sexta etapa de las eliminatorias sudamericanas. Debió haber marcado una diferencia mayor, pero el hecho de ser amplio favorito dejó en claro que no le sienta. Y que tampoco puede confiarse ante ningún rival.

URUGUAY 1 - 0 PERÚ
Escenario: Estadio Centenario.
Público: 55.000 personas.
Árbitros: Roddy Zambrano, Byron Romero y Christian Lescano (Ecuador).
Uruguay: Fernando Muslera, Maximiliano Pereira, Mauricio Victorino, Sebastián Coates, Alvaro Pereira, Alvaro González (79’ Jorge Fucile), Egidio Arévalo Ríos, Matías Vecino (46’ Cristian Rodríguez), Luis Suárez y Edinson Cavani. DT: Oscar Tabárez.
Perú: Pedro Gallese, Luis Advíncula, Alberto Rodríguez, Christian Ramos, Jair Céspedes, Carlos Ascues (64’ Adán Balbín), Renato Tapia (62’ Yoshimar Yotún), Andy Polo, Christian Cueva, Claudio Pizarro (49’ Raúl Ruidíaz) y Paolo Guerrero. DT: Ricardo Gareca.
Gol: 52’ Edinson Cavani (U).
Amonestados: Christian Ramos, Luis Advíncula (P).

Las palabras de Luis Suárez al término del partido resumen todo: “Esto sirve para aprender que no hay rival fácil. Se especulaba antes del partido, y es una demostración de que Uruguay va a sufrir hasta lo último. Cuando somos favoritos nos cuesta más”.

Más claro, imposible. Se esperaba una goleada celeste ante Perú, y se ganó 1 a 0 con el agua al cuello, ya que la visita estuvo a punto de igualar sobre el final del partido.

Eso sí: Uruguay fue más a lo largo de este partido jugado en un repleto Estadio Centenario.

Aunque como ante Brasil le costó arrancar, poner primera. Perú se plantó en búsqueda de no ceder espacios, salió a presionar y por momentos manejó la mitad de la cancha.

Muslera debió reaccionar en gran atajada ante disparo a quemarropa cuando iban 24’ de juego, lo que significó la reacción celeste en un trámite entreverado.

Un penal no cobrado a Álvaro Pereira; el propio “Palito” casi festejando su gol, evitado por la cabeza de un zaguero y el travesaño, dejaban en claro que Uruguay comenzaba a reaccionar. La Celeste iba de menos a más ante un buen rival, que seguía apostando a no ceder espacios y a intentar hacerse fuerte en la mitad de cancha. Por eso Tabárez apostó a reafirmar esa zona, intentando además soltar más al equipo. Mandó al “Cebolla” Rodríguez a la cancha, y apenas ingresado le quemó las manos al golero incaico.

Uruguay cambió, se hizo protagonista e intentaba abrir las bandas para poder llegar a lastimar en el arco rival.

Hasta que llegó el gol, el único del partido. Fue tras una asistencia de Suárez, que le permitió ingresar solo al área, y rematar fuerte al palo del golero.

Era el gol que le daba la posibilidad a la Celeste de imponerse en casa, de volcar la balanza a su favor ante un rival complicado, de buen juego, mucho más difícil de lo esperado por la enorme mayoría de los hinchas. Después se lo perdió el “Pato” Sánchez, por intentar cederle la pelota a Suárez, e inmediatamente Cavani estrelló la pelota en el travesaño. Uruguay dejaba aquel juego vertical del primer tiempo, en el que apostaba a buscar a un Suárez bien controlado, y merecía aumentar el tanteador.

Tabárez debió rearmar la mitad de la cancha y la última línea ante la lesión de González, y poco a poco se le fue cediendo terreno al rival, bajando las revoluciones.

Y Perú, más allá del lugar que ocupa en la tabla, sabía que no podía desperdiciarlo. Al punto que sobre el final mismo del partido estuvo a punto de marcar la igualdad con un remate cruzado, abajo de Andy Polo, que hizo suspirar a 3 millones.

Uruguay ganó bien, aunque sufriendo más de la cuenta. Debió haber marcado una diferencia mayor, pero el hecho de ser amplio favorito dejó en claro que no le sienta. Y que tampoco puede confiarse ante ningún rival.

Pero ganó, y hoy disfruta el hecho de haberse subido a lo alto de las posiciones de las eliminatorias, donde acompaña a Ecuador, mientras está todo entreverado. Tras la Copa América Centenario, el duro camino al Mundial 2018 continuará. Y el primer rival será nada menos que Argentina.

El Telégrafo